Federaciones, organización y tecnología

Para muchas personas el dominó es un juego de mesa, sofisticado, técnico, interesante, pero juego de mesa; para otros un deporte, sin que puedan demostrar donde se marca la diferencia.

Hay países donde su arraigo es tal que se lo consideran deporte y la categoría no es una mera mención, hay un presupuesto para su desarrollo o al menos para ejecutarlo en actividades en función del mismo, eso es muy positivo pues se crean Federaciones y estas asumen la realización de programas deportivos de más alcance y con mayores prestaciones.

Cuando se está en un evento de magnitud mundial salta a la vista los países donde el dominó tiene tratamiento como deporte y en cuales no, los niveles de organización de esas delegaciones es superior a los que llegan por su cuenta, por grupos de amigos, etc.

Si se realiza un periplo por países donde el Dominó es un deporte se nota la diferencia de atención, la promoción de actividades y la masividad están indudablemente a otro nivel.

Pero si nos vamos a otras aristas para ver el estado mundial de la actividad y nos detenemos en lo técnico ¿Es el dominó un deporte? ¿Esta desde el punto de vista metodológico orientado a deporte? ¿Son atletas los dominocistas?, hagamos unos análisis.

En el máximo nivel deportivo organizado, el Comité Olímpico Internacional agrupa todos los deportes olímpicos, valga la redundancia, en el mismo están organizados y estructuradas las competencias, los calendarios, los reglamentos y sus acepciones, desde allí todo se controla y se regula bajo un estricto control disciplinario.

El dominó por supuesto no está en el programa olímpico ni un sus proyecciones, las causas son variadas, pero desde lo más parecido a orden el solo hecho de que las dos Federaciones de carácter mundial no están unidas por ningún lazo estructural, convierte el caso en una tragedia de cara al progreso. Excepto por los reglamentos de ambas que en esencia se parecen, están diametralmente opuestas de cara a todo lo que pueda unirlas

Esa simple circunstancia impide que conceptualmente exista una sola mesa para dialogar aspectos estratégicos de desarrollo, orden, líneas de trabajo, etc., ¿Puede llegar a deporte una actividad con divisiones antagónicas en sus niveles más altos de organización?. Consideramos se debe lograr algún tipo de conciliación, de coexistencia pacífica, sin ello el estancamiento actual puede llegar a ser eterno.

En las condiciones planteadas anteriormente es muy difícil que todo lo demás transite bien, pero realicemos un análisis de otros temas que una vez resuelta la unión deben ser mejorados.

Los Torneos: hoy en día se compite bastante, si ser deporte se midiera por cantidad de torneos fuéramos olímpicos , países como España, Venezuela, Puerto Rico, México, Panamá, Colombia son ejemplos de masividad y calidad en sus jugadores y eventos.

Se encuentran organizados, mantienen secuencias, hay orden, sin embargo, un factor común los une y es la falta de uniformidad en aspectos importantes como reglamentos, modos de competir, medición de calidad de procesos, registro de las estadísticas, el arbitraje, nivel de aceptación de los jugadores , los conceptos de premios, las elaboraciones de ranking, etc.

Es muy difícil nos cataloguen como deportes mientras no se uniformen los aspectos antes mencionados, organizar todo esto no es posible sino se enfrenta con ciencia aplicada, por sus complejidad necesita acciones multilaterales, pero desde una sola dirección metodológica, concepto que no interfiere en la vida interna de Federaciones, clubs, sociedades, grupos de dominó, etc., esto está referido a la organización técnica y metodológica.

Todos los deportes sin excepción han necesitado introducir tecnologías para mejorar su funcionamiento, la inversión en esta rama se les convirtió en un tema de supervivencia de cara a existir en los programas olímpicos.

Quienes no han cambiado, han desaparecido del Olimpo, una muestra es el béisbol, por lo tanto se puede afirmar sin temor a equívocos, quien no invierta en la tecnología desaparece, todos los problemas han de ser resueltos más allá de la mentalidad del hombre, con la tecnología, en el orden práctico podemos dar como método, identificación del problema, solución tecnológica.

El dominó, no ha evolucionado más allá de mejoras en controles de eventos y en el ámbito virtual, donde si ha avanzado, pero en lo presencial poco se ha hecho y esto marca el atraso, la esencia del dominó esta en lo presencial, es la sal de su vida, su encanto de por vida, en esa dirección se debe trabajar, las introducción de tecnología. No existe otro camino que acelerar la inversión tecnológica de cara a intentar la dignificación global del dominó como actividad deportiva.

Todos los aspectos mencionados tienen como eje central al hombre, pero nos hemos referido al directivo, a los responsables de procesos, a los que controlan grandes masas y a veces fondos monetarios, sin embargo la otra parte del asunto es el jugador, el atleta, el asociado, el cliente del juego, en él también está la génesis del cambio.

¿Se puede afirmar que el jugador de dominó ha evolucionado para denominarlo un atleta?, consideramos pudiera ser afirmativa la respuesta en un porciento muy pequeño, pero masivamente, incluso en el alto nivel debe predominar el no, en las condiciones contemporáneas del deporte el jugador de dominó no es un atleta, revertir esta realidad lleva los mismos componentes que las demás actividades ya mencionadas, lleva ciencia, orden y tecnología para agilizar el cambio, el jugador también lleva inversión para cambiar su estatus.

Aunque el dominó como actividad deportiva posee niveles de masividad casi insuperables y muy pocos deportes cuentan con tantos practicantes en el mundo, estamos muy lejos de nuestro tope deportivo.

Nos hemos quedado detrás del desarrollo y necesitamos ese acápite para situarnos a la vanguardia, no porque exista el riesgo de desaparecer como actividad, sino que para competir con los demás deportes y con la avalancha de entretenimientos diseñados para el ocio desde las redes sociales se necesita poner a otro nivel las prestaciones del juego y en esa elevación está la posibilidad real de dejar de ser un simple juego de mesa, convertirnos en deporte de clase mundial es una necesidad, lograr eso no puede ser desde la espontaneidad o esfuerzos aislados.

Deja una respuesta